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La protesta de Sísifo

Estoy cansado, no puedo con mi suplicio, esta bendita roca la subo a la montaña, y cuando estoy en lo alto, debo bajarla para volverla a subir. ¿Quién va a durar mil años con este castigo? Debieron darme algo diferente. No es justo, en el Olimpo hay personajes que hicieron cosas peores que yo y su castigo fue más leve.
Me sentaré, nadie hará que me mueva de aquí. Esto es como una dictadura. Yo protesto enérgicamente, no puedo quedarme callado; y repito, nadie me hará hacer mover esta roca de nuevo. Tengo que negociar con Zeus, le diré que mi falta no fue tan grave comparada con la de otros... a veces pienso que aquí hay un amiguismo, un compadreo vulgar.
Sísifo oyó una voz que lo hizo temblar, sintió miedo de lo peor. Se paró lo más rápido
que pudo y trató de cargar la roca. Tenía poca fuerza y siguió cumpliendo el suplicio eterno.

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AUTOR

Virgilio López Azuán, autor de CUENTOS ETERNAMENTE BREVES, que este blog promueve, es uno de los más importantes expositores del microcuento en la República Dominicana. Ha sido ganador de premios nacionales en cuento, poesía y teatro. Es experto en temas educativos y ha sido declarado por el Ayuntamiento como HIJO MERITISIMO DE AZUA

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