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El Regreso de Alfonsina

Esa tarde te levantaste después de la siesta, te pusiste un traje de seda azul, casi transparente; te peinaste con una coronita de flores artificiales, saliste descalza y fuiste a parar a la playa; hundiste tus pies en la arena tibia, y jugaste por un rato. Después, levantaste la mirada hacia el azul de las aguas, la recorriste. Tu mirada se perdió como queriendo tocar el horizonte, y penetraste al mar. Tus pies se llenaron de fríos y a tu cuerpo se le congelaron las ansias de la vida. Caminabas hacia dentro, ya el agua subía a tu cintura y tú seguías lentamente hasta que tu cuerpo se perdió en el mar, en el fondo gris de la tarde. Al otro día te vi salir del agua, volvías de nuevo, y agarrada de tu mano, venía la soledad.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
ME GUUUUUUUUUUUSTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA MUUUUUUUUUCHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

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AUTOR

Virgilio López Azuán, autor de CUENTOS ETERNAMENTE BREVES, que este blog promueve, es uno de los más importantes expositores del microcuento en la República Dominicana. Ha sido ganador de premios nacionales en cuento, poesía y teatro. Es experto en temas educativos y ha sido declarado por el Ayuntamiento como HIJO MERITISIMO DE AZUA

El hombre primitivo

El hombre primitivo salió de la cueva y vio la claridad del día. Sus ojos se le llenaron de alegría. Miró a su alrededor, el bosque verde y amplio se abría, tendiéndole una invitación para que se echara a caminar. Así lo hizo. Caminó un largo rato. Podía escuchar el canto de las aves, el rugir de viento entre los árboles y ver la maravilla de las flores en plena primavera. Después, rozó dos piedras y armó un fuego pavoroso en todo el bosque. Pasó dos días corriendo, pero descubrió el fuego. Empezó a llover, se escondió en otra cueva y tembló de miedo cuando los rayos y los truenos se llevaban la tarde. Así fue, se encontró con otros semejantes, y se asentaron en algunos de predios que tomaron. Luego, trabajaron con el metal, con la electricidad, con la Internet y el genoma humano. Pero el hombre primitivo no se olvida nunca de entrar en su cueva; y entra a cada rato, cada vez con más frecuencia.

La cabeza del arco iris

La leyenda circula en la comarca desde el siglo pasado: “Si orinas en la cabeza de un arco iris cambiarás de sexo”. Eso se lo contó mi bisabuelo a mi abuela, mi abuela a mi mamá, mi mamá me lo contó a mí y yo a mi hija Dara. Esa tarde mi hija salió y no sabíamos dónde estaba. Todos nos preocupamos, alborotamos al barrio. Se inicio una búsqueda intensa con los voluntarios de la comarca y fuimos a parar a la playa. La niña no estaba allí. Yo presentí lo peor, la imagen de que el mar se la llevó me golpeaba la mente. Hace unos días que llueve, la temporada de los ciclones trajo mucha lluvia y truenos. Hoy sólo cae una llovizna que a veces se disipa para dar paso a un sol radiante. En lo alto del cielo, por el Este, ahora se levanta un hermoso arco iris que parece magia, con sus colores intensos, radiantes. Hace unos días la niña me preguntó por qué ella no había nacido varón, que ella quería ser varón. Al recordar esa pregunta me moví rápidamente, convidé algunos de mis amigos y fu...