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Sortilegio del Mar



Yo le dije a Abrahán que no lo intentara, que el mar no se iba a separar y él siguió insistiendo. Me decía: “eso lo dice la Biblia. El mar se partió en dos y la gente pudo pasar. ¿Quién te dijo a ti que no pasaría de nuevo?”
Yo le dije que no leyera mucho ese libro que había que estar bien alimentado para aprenderse todas esas letritas. Y que el que lee la Biblia completa se vuelve loco. Él me refutaba siempre y me decía, “Es la vanidad la que vuelve loca a la gente. Si tú no te desesperas, verás cómo se abrirá el mar y tú y yo podremos pasar”.
Mi incredulidad subió y las sospechas de que mi amigo no andaba bien de la cabeza tomaron fuerza en mi interior. Me dijo: “Abracadabra pata de cabra”. Levantó sus brazos y miró hacia el horizonte. Nada pasaba, el mar se quedó igual. Volvió y lo intentó, levantó sus brazos, respiró hondo y dijo: “Abracadabra”, y el mar se quedó quieto.
El ritual lo hizo siete veces, percibí que algo estaba pasando en el fondo del mar. Agarré a Abrahán por un brazo y para no mojarnos los dos salimos corriendo de la tarde.

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AUTOR

Virgilio López Azuán, autor de CUENTOS ETERNAMENTE BREVES, que este blog promueve, es uno de los más importantes expositores del microcuento en la República Dominicana. Ha sido ganador de premios nacionales en cuento, poesía y teatro. Es experto en temas educativos y ha sido declarado por el Ayuntamiento como HIJO MERITISIMO DE AZUA

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